禮運大同篇 y la Declaración Universal de Derechos Humanos
El «大同» describe una sociedad de Gran Armonía donde el mundo es compartido por todos, prevalece la rectitud y se cuida a los vulnerables —ancianos, niños y personas sin sustento— bajo un orden de justicia y armonía. No se trata solo de normas, sino de una ética relacional que integra responsabilidad y bien común.

La Declaración de 1948 formula, en clave moderna y jurídica, principios convergentes: dignidad intrínseca, igualdad, protección social y derechos universales. Mientras el «大同» imagina una comunidad moral sustentada en la virtud, la Declaración establece garantías institucionales y exigibles.
La participación de Chang Peng Chun en la redacción del texto de 1948 simboliza este puente intelectual: traduce valores confucianos —armonía, benevolencia, deber hacia el otro— al lenguaje contemporáneo de derechos humanos. Así, tradición ética y normatividad internacional se encuentran en la aspiración común de una humanidad justa y solidaria.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos

La Declaración Universal de los Derechos Humanos es un documento que marca un hito en la historia de los derechos humanos. Elaborada por representantes de todas las regiones del mundo con diferentes antecedentes jurídicos y culturales, la Declaración fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948 en su (Resolución 217 A (III)) como un ideal común para todos los pueblos y naciones. La Declaración establece, por primera vez, los derechos humanos fundamentales que deben protegerse en el mundo entero y ha sido traducida a más de 500 idiomas. La DUDH es ampliamente reconocida por haber inspirado y allanado el camino para la adopción de más de setenta tratados de derechos humanos, que se aplican hoy en día de manera permanente a nivel mundial y regional (todos contienen referencias a ella en sus preámbulos).
CONSTITUCION NACIONAL

Nos los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución, para la Nación Argentina.
Convención sobre los Derechos del Niño
La expresión «少者懷之» de Confucio alude a que los jóvenes sean acogidos y protegidos con benevolencia. Este ideal converge con la Convención sobre los Derechos del Niño, que garantiza cuidado, dignidad y desarrollo integral para toda la infancia.
